Ya que es muy aburrido comentar una película que se ha visto muchas veces, aunque con títulos y protagonistas distintos, incluso si el resultado es satisfactorio, reincido en la frivolidad de mostrarles fotos de algunas de las chicas que las adornan desde su posición de personajes secundarios. Para acompañar a Jason Stathan, Clive Owen y Rober DeNiro en Killer Elite, el director irlandes Gary McKendry escogió a Yvonne Strahovski, una actriz que aunque simplificó su apellido polaco, difícilmente se convertirá en una mención habitual por parte de los aficionados, aunque alguna revista la considere la próxima rubia de Hollywood. Natural de Australia, lugar en el que se filmó la película, su presencia relaja las cosas entre una y otra secuencia de acción, casi todas con final trágico, en las que asistimos nuevamente a la evidencia de que los poderosos asesinan sin cuidarse de fidelidades, éticas o fronteras. Por fortuna a Yvonne Strahovski apenas le roza la cabeza una bala.
martes, 1 de mayo de 2012
OTRA ACTRIZ SECUNDARIA
Ya que es muy aburrido comentar una película que se ha visto muchas veces, aunque con títulos y protagonistas distintos, incluso si el resultado es satisfactorio, reincido en la frivolidad de mostrarles fotos de algunas de las chicas que las adornan desde su posición de personajes secundarios. Para acompañar a Jason Stathan, Clive Owen y Rober DeNiro en Killer Elite, el director irlandes Gary McKendry escogió a Yvonne Strahovski, una actriz que aunque simplificó su apellido polaco, difícilmente se convertirá en una mención habitual por parte de los aficionados, aunque alguna revista la considere la próxima rubia de Hollywood. Natural de Australia, lugar en el que se filmó la película, su presencia relaja las cosas entre una y otra secuencia de acción, casi todas con final trágico, en las que asistimos nuevamente a la evidencia de que los poderosos asesinan sin cuidarse de fidelidades, éticas o fronteras. Por fortuna a Yvonne Strahovski apenas le roza la cabeza una bala.
lunes, 30 de abril de 2012
LOS VENGADORES
Los vengadores de Joss Whedon es una película muy en la línea de Transformers y Iron Man, que se toma las cosas con muy poca seriedad, lo que permite que el espectador la acepte como una ligereza de fin de semana que se puede olvidar impunemente. El humor y la ironía de la que hacen gala algunos de los actores, sobre todo Robert Downey jr. son la fuente de sus mejores momentos. Lo demás es lo de siempre: efectos especiales, un portaviones volador, patriotismos de cartón piedra, abnegaciones de último momento y extraterrestres que, como se mencionaba en otra película, insisten en invadir a los Estados Unidos de América. Tampoco lo logran esta vez, absurdo de absurdos, sobre todo si pensamos en que tienen el número de combatientes y la tecnología para hacerlo. Ni en Independence Day (1996), basada en La guerra de los mundos, la novela clásica de H.G. Wells, Hollywood se resignó a admitir que la raza humana sería incapaz de repeler el ataque de una civilización que tuviera los avances científicos suficientes para llegar hasta este planeta perdido de la Vía Láctea. En la novela de Wells, como en las versiones más fieles que de ella se han filmado, son las bacterias y los virus -y no precisamente informáticos-, los que detienen a los alienígenas. Inconsistencias aparte, Los vengadores, que debía confirmar a Scarlett Johansson como uno de nuestros símbolos sexuales, se toma el trabajo de poco a poco, con una sutileza que sólo traiciona al final, cuando se entretiene mostrándonos su exquisita silueta , llamar la atención sobre Cobie Smulders, exmodelo y actriz con una belleza a lo Carla Bruni, a quien de seguro darán un protagónico en los próximos años -varias veces se la mencionó para encarnar a la Mujer Maravilla-.
Ningún mal nos hace ver fotos suyas. Tampoco esperar que esta secundaria de hoy se convierta en la estrella del mañana.
Ningún mal nos hace ver fotos suyas. Tampoco esperar que esta secundaria de hoy se convierta en la estrella del mañana.
viernes, 27 de abril de 2012
DUSTY
Apareció de la nada, o de Venezuela, como decían casi todos. Un jugador
de dos metros y diez centímetros de estatura, con una efectividad del cincuenta
por ciento desde detrás de la línea de los tres puntos y más de diez rebotes
por partido. El entrenador, cuya experiencia en el banco de dirección rebasaba
los veinticinco años de sinsabores, condescendió a verlo ante la presión de las
directivas. Deslumbrado, apresuró la firma del contrato: “Dusty” Jameson era
más que una bendición del cielo.
Los documentos que presentó demostraban su paso por varias ligas
europeas y una edad que desmentía su corta cabellera gris, origen del apodo que
había reemplazado a su kilométrico nombre, Booker Taliaferro Washington,
homenaje de su padre al esclavo que lucho por una buena educación para los
hijos de su raza. Pocos días después sus compañeros descubrieron un motivo más
para decirle “Dusty”: su adicción a la cocaína. Cuando Francisco Valdés,
capitán del equipo y ministro de una iglesia protestante a la que poco a poco arrastró
a los otros jugadores, lo increpó por su vicio, le explicó que era la única
manera de soportar el dolor que le causaban las múltiples lesiones de su
carrera deportiva, y para demostrarlo desnudó las limitaciones de su spanglish
y las cicatrices de sus cirugías. Tras un sermón llenó de parábolas, Valdés le
aseguró que lo vigilaría amorosamente y controlaría sus desmanes con la
fortaleza que da la presencia de Dios en el corazón. “Dusty” asintió con La Biblia
entre las manos.
El primer partido llegó después
de dos semanas de entrenamiento. Marcó cuarenta y cinco puntos, doce de ellos
desde la línea de cobro; los defensas de Los Azucareros nunca hallaron la
manera de detenerlo. En el minuto seis del segundo cuarto, se inventó el
espacio suficiente para entrar al área en doble ritmo y hundir el balón en la
canasta con una fortaleza desconocida en una ciudad de provincia colombiana; los
pocos asistentes al coliseo se sintieron autorizados para soñar con el
campeonato. En el segundo encuentro mantuvo su efectividad y la hinchada creció
de una manera que auguraba la mejor temporada en los cuatro años del club. El
entrenador confirmó una observación preocupante: tras el descanso de medio
tiempo, “Dusty” pasaba por unos cinco minutos de improductividad, en los que
iba de un lado al otro como si no entendiera donde se encontraba, ni para qué.
Pese a la irritación de algunos de los espectadores, en la cuarta fecha lo dejó
sentado durante ese período. Supo que estaba listo para volver a la cancha
cuando retiró la toalla húmeda de su cabeza.
Un noticiero de televisión transmitió algunas de sus velocísimas jugadas
después de la séptima fecha y el nombre de “Dusty” Jameson alcanzó resonancia
nacional, incluso un canal incorporó a la presentación de sus programas deportivos,
su giro de casi trescientos sesenta grados con clavada final, que los
comentaristas deportivos denominaron “El tornillo mortal”. Por entonces era
también el favorito de una serie de mujeres, difícil de cuantificar y definir,
que se le entregaban sin pensar en futuros o consecuencias. En el barrio donde
vivía, algunas damas pusieron el grito en el cielo por la amplia gama cromática
de sus conquistas y por el volumen al que oía de todo tipo de música satánica
en inglés, pero ni el pacato periódico local recogió sus protestas; tampoco
registró la investigación de Extranjería que arrojaba luces sobre su verdadero
pasado. Pese al destacado papel que tuvo en la celebración de su cumpleaños la
joven madre de una familia muy encumbrada –abolengo y dineros de vieja data–,
el silencio persistió.
Lo cierto es que al comienzo de la segunda ronda, el tema principal del
torneo era la manera de frenar a “Dusty” Jameson; lo discutían entrenadores,
aficionados y comentaristas deportivos. Los Cañoneros consiguieron en casa un
éxito relativo: sólo anotó veintisiete puntos, pero los otros miembros del equipo
aumentaron su producción: “El misionero” Valdés y “El trueno” Ballesteros
lograron sus marcas históricas: treinta y uno y veintiséis puntos,
respectivamente. Y la situación no cambio en los partidos siguientes.
Una mañana, pocos días antes de que se iniciaran las finales, “Dusty”
Jameson recibió una llamada. Las directivas dijeron a la prensa que Los Spurs
de San Antonio lo querían en sus filas, junto a Tim Duncan y al argentino
Emanuel Ginobili, campeones de la
NBA. Se habló de un contrato millonario. La página web del
equipo texano no confirmó tal información, tampoco los buscadores más populares
de la internet.
Lo cierto es que “Dusty” Jameson desapareció de la ciudad sin las
escenas de despedida que aguardaron sus admiradoras, incluso sin entrevistas.
Inesperadamente el quinteto restante ganó el campeonato gracias a un esfuerzo y
una determinación en la que muchos vieron la voz y la presencia de Dios. Dicen
las malas lenguas que esa copa le significó a Francisco Valdés un aumentó del
treinta y cinco por ciento en la audiencia de sus sermones dominicales. Yo lo
escuché afirmar que no sólo la fe los había hecho mejores, también el ánimo de
las barras. El entrenador consiguió el reconocimiento que sus largos años al
servicio del baloncesto merecían, y la combinación de puntos y rebotes por
partido llevó a “El trueno” Ballesteros a la Selección Colombia ,
el sueño de toda su vida.
¿Y qué pasó con “Dusty” Jameson?
Al año siguiente Los Spurs de San Antonio
presentaron una formación que no lo incluía. Meses después corrió el rumor de
que jugaba en Puerto Rico o en República Dominicana, en todo caso en una isla
caribeña. El único hijo que se le atribuye, estuvo un largo período en la
incubadora, después de nacer prematuramente. La madre, también de elevada
estatura y constitución atlética, desistió de ventilar su caso ante Bienestar
Familiar y como el muchacho ha demostrado, desde muy pequeño, que heredó las
habilidades de su padre, considera que su futuro está asegurado: una beca para
estudiar en los Estados Unidos de América, el estrellato en el campeonato
universitario de baloncesto y un tránsito rápido a lunes, 2 de abril de 2012
EL ANTIGUO OFICIO DE DESNUDAR MUJERES
En su blog De otros mundos, el escritor, pintor y fotógrafo Triunfo Arciniegas publicó una entrada con fotos de Francois Benveniste, de las cuales es muestra la que antecede estas palabras.
Triunfo hace un esfuerzo consistente y exitoso para convertir sus bitácoras en una lectura placentera, con gran ojo, no sólo literario. En este vínculo encontrarán las señas para seguirlos y a una docena de mujeres que valen la pena desnudas (seguramente también vestidas): http://triunfo-arciniegas.blogspot.com/2012/04/francois-benveniste-el-antigo-oficio-de.html
lunes, 19 de marzo de 2012
EL AMOR Y EL HILO DE ARAÑA
En Esos cielos (1996) del notable escritor vasco Bernardo Atxaga, su protagonista, una exetarra que sale de la cárcel de Barcelona después de años de reclusión, reflexiona sobre varios aspectos de su vida, entre ellas, el amor:
Por fin, las palabras que ella estaba esperando surgieron del altavoz:
Last night I dreamt
that somebody loved me;
no hope, but no harm,
just another false alarm.
¿Se podía vivir sin amor? ¿Era soportable una vida en que las noches se sucedían sin un abrazo? ¿Qué hacer cuando ya no quedaban amigos sobre la tierra? Las preguntas surgían en su mente una tras otra, y ella las retenía con cierto sentimiento de pudor, porque aquel mundo, el de las canciones, el de las letrillas sentimentales, no era el suyo, o no lo había sido al menos hasta su entrada en la cárcel.
*****
Volvió a pensar en la canción, y en las preguntas que un momento antes le había sugerido. No, no se podía vivir sin amor, como tampoco las arañas -las pequeñas arañas rojizas de la cárcel, por ejemplo- podían moverse por el aire sin un hilo. A veces, por la invisibilidad del hilo, parecía que sí, pero sólo era una ilusión. El hilo era necesario, el amor era necesario. Lo malo era la fragilidad. El hilo se rompía enseguida, el amor también. De una manera y otra.
La canción es de The Smiths, y en este video la interpreta su vocalista, Morrisey. Esta subtitulada:
martes, 13 de marzo de 2012
LA SIESTA DEL MARTES
Con frecuencia olvidamos que Gabriel García Márquez es un gran cuentista. Cien años de soledad ha hecho que muchos lectores lo olviden, y aunque en algunas encuestas sobre cuento latinoamericano se le menciona, la verdad es que se piensa más en Cortázar, Borges, Monterroso, Arreola, Rulfo, incluso en Julio Ramón Ribeyro, cuando se habla del género en nuestro continente. En buen momento, Triunfo Arciniegas reproduce en una de sus bitácoras, un cuento que muchos creemos uno de sus mejores -¿el mejor?-, un cuento en el que además aparece una faceta contenida, influida por Hemingway y la estética del cine, del Nobel colombiano, aunque en estos párrafos vislumbremos, comprimido, ese Macondo que se convirtió en un mito literario tan universal como Ítaca, Yoknapatawpha o Santa María. Los invito, pues, a visitar a Gabo en las páginas de Triunfo, otro gran escritor colombiano:
http://triunfo-arciniegas.blogspot.com/2012/03/gabriel-garcia-marquez-la-siesta-del.html
sábado, 3 de marzo de 2012
MEJOR MADRASTRA MALVADA: ¿JULIA ROBERTS O CHARLIZE THERON?
Tras el triunfo en la pasada entrega de los Oscares de El artista -un astuto modo de complacer a Hollywood, una nostalgia que se alarga, un inteligente ejercicio que ojalá no tenga imitadores-, lo que van a discutir los cinéfilos de todo el mundo es cuál de las dos estrellas, ya ganadoras del Oscar a la mejor actriz, se desempeñará mejor como madrastra malvada, en las dos versiones del clásico relato de Blancanieves que van a llegar a nuestras pantallas. Las protagonistas de Mirror, Mirror y Snowwhite and the Huntsman, Lilly Collins y Kristen Stewart tienen pocas posibilidades de robarles el show.
Con todo respeto por quienes piensan que Julia Roberts lo hará mejor -a mí me parece que a medida que pasa el tiempo, reafirma en la vida real lo que dijo en su papel de Anna Scott (Notting Hill, 1999): en el futuro la gente me mirará y pensará que me parezco a una mujer que alguna vez fue una estrella-, creo que la actriz sudafricana será la ganadora de esta verdadera lucha de divas, y lo conseguirá porque nunca la asustó ser malvada, y porque tampoco ha temido expresar sexualidad en sus interpretaciones, y creo que todos sabemos que el cuento de Blancanieves tiene un fondo freudiano, por decirlo de alguna manera, que nada tiene de inocente. Mientras Julia Roberts redimía su condición de prostituta en la película que la hizo famosa, Charlize Theron ha protagonizado escenas como las que verán en este vínculo: http://hellporno.com/videos/celebrity-sex-scene-is-softcore/?promoid=hqtubexxx
(Advertencia: estas escenas proceden de una web especializada en pornografía. Si usted es muy sensible a este tipo de materiales, por favor no las vea. Si no es tan sensible, disfrútelas).
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