lunes, 2 de abril de 2012

EL ANTIGUO OFICIO DE DESNUDAR MUJERES


En su blog De otros mundos, el escritor, pintor y fotógrafo Triunfo Arciniegas publicó una entrada con fotos de Francois Benveniste, de las cuales es muestra la que antecede estas palabras.
Triunfo hace un esfuerzo consistente y exitoso para convertir sus bitácoras en una lectura placentera, con gran ojo, no sólo literario. En este vínculo encontrarán las señas para seguirlos y a una docena de mujeres que valen la pena desnudas (seguramente también vestidas): http://triunfo-arciniegas.blogspot.com/2012/04/francois-benveniste-el-antigo-oficio-de.html

lunes, 19 de marzo de 2012

EL AMOR Y EL HILO DE ARAÑA



En Esos cielos (1996) del notable escritor vasco Bernardo Atxaga, su protagonista, una exetarra que sale de la cárcel de Barcelona después de años de reclusión, reflexiona sobre varios aspectos de su vida, entre ellas, el amor:

Por fin, las palabras que ella estaba esperando surgieron del altavoz:

Last night I dreamt
that somebody loved me;
no hope, but no harm,
just another false alarm.

¿Se podía vivir sin amor? ¿Era soportable una vida en que las noches se sucedían sin un abrazo? ¿Qué hacer cuando ya no quedaban amigos sobre la tierra? Las preguntas surgían en su mente una tras otra, y ella las retenía con cierto sentimiento de pudor, porque aquel mundo, el de las canciones, el de las letrillas sentimentales, no era el suyo, o no lo había sido al menos hasta su entrada en la cárcel.

*****

Volvió a pensar en la canción, y en las preguntas que un momento antes le había sugerido. No, no se podía vivir sin amor, como tampoco las arañas -las pequeñas arañas rojizas de la cárcel, por ejemplo- podían moverse por el aire sin un hilo. A veces, por la invisibilidad del hilo, parecía que sí, pero sólo era una ilusión. El hilo era necesario, el amor era necesario. Lo malo era la fragilidad. El hilo se rompía enseguida, el amor también. De una manera y otra.

La canción es de The Smiths, y en este video la interpreta su vocalista, Morrisey. Esta subtitulada:


martes, 13 de marzo de 2012

LA SIESTA DEL MARTES


Con frecuencia olvidamos que Gabriel García Márquez es un gran cuentista. Cien años de soledad ha hecho que muchos lectores lo olviden, y aunque en algunas encuestas sobre cuento latinoamericano se le menciona, la verdad es que se piensa más en Cortázar, Borges, Monterroso, Arreola, Rulfo, incluso en Julio Ramón Ribeyro, cuando se habla del género en nuestro continente. En buen momento, Triunfo Arciniegas reproduce en una de sus bitácoras, un cuento que muchos creemos uno de sus mejores -¿el mejor?-, un cuento en el que además aparece una faceta contenida, influida por Hemingway y la estética del cine, del Nobel colombiano, aunque en estos párrafos vislumbremos, comprimido, ese Macondo que se convirtió en un mito literario tan universal como Ítaca, Yoknapatawpha o Santa María. Los invito, pues, a visitar a Gabo en las páginas de Triunfo, otro gran escritor colombiano: 
http://triunfo-arciniegas.blogspot.com/2012/03/gabriel-garcia-marquez-la-siesta-del.html

sábado, 3 de marzo de 2012

MEJOR MADRASTRA MALVADA: ¿JULIA ROBERTS O CHARLIZE THERON?


Tras el triunfo en la pasada entrega de los Oscares de El artista -un astuto modo de complacer a Hollywood, una nostalgia que se alarga, un inteligente ejercicio que ojalá no tenga imitadores-, lo que van a discutir los cinéfilos de todo el mundo es cuál de las dos estrellas, ya ganadoras del Oscar a la mejor actriz, se desempeñará mejor como madrastra malvada, en las dos versiones del clásico relato de Blancanieves que van a llegar a nuestras pantallas. Las protagonistas de Mirror, Mirror y Snowwhite and the Huntsman, Lilly Collins y Kristen Stewart tienen pocas posibilidades de robarles el show.
Con todo respeto por quienes piensan que Julia Roberts lo hará mejor -a mí me parece que a medida que pasa el tiempo, reafirma en la vida real lo que dijo en su papel de Anna Scott (Notting Hill, 1999): en el futuro la gente me mirará y pensará que me parezco a una mujer que alguna vez fue una estrella-, creo que la actriz sudafricana será la ganadora de esta verdadera lucha de divas, y lo conseguirá porque nunca la asustó ser malvada, y porque tampoco ha temido expresar sexualidad en sus interpretaciones, y creo que todos sabemos que el cuento de Blancanieves tiene un fondo freudiano, por decirlo de alguna manera, que nada tiene de inocente. Mientras Julia Roberts redimía su condición de prostituta en la película que la hizo famosa, Charlize Theron ha protagonizado escenas como las que verán en este vínculo: http://hellporno.com/videos/celebrity-sex-scene-is-softcore/?promoid=hqtubexxx
 (Advertencia: estas escenas proceden de una web especializada en pornografía. Si usted es muy sensible a este tipo de materiales, por favor no las vea. Si no es tan sensible, disfrútelas).

viernes, 17 de febrero de 2012

COPIA DEL INSECTO


Hace 20 años, minutos más, minutos menos, fue publicado este libro de Flobert Zapata (1958), escritor más conocido por No te vayas colegio, Premio nacional de Poesía de la Universidad de Antioquia de 1994, y muy activo a través de su colección Lyrica Species, destinada a los poetas jóvenes, y del blog: http://flobertzapata.blogspot.com/
Premiado por un jurado exigente -Rogelio Echavarría, Juan Manuel Roca y el argentino Manuel Ruano-, Copia del insecto nunca consiguió la difusión que merecía, tal vez porque fue escrito e impreso en provincia, lejos de la prepotencia de la capital y de las conveniencias de las camarillas que con tanta facilidad encumbran lo propio y desconocen lo ajeno. En ese entonces destaqué el cuidado con el que están construidos las imágenes y los ritmos de estos versos, y como Flobert Zapata realizó un proceso de alejamiento en el que la sensibilidad respira a través de formas elusivas que hablan de lo cotidiano. Hoy, con mayor sencillez, digo sin reservas que es un excelente libro, y para invitar a a reeditarlo, reproduzco aquí algunos de sus poemas.



COPIA DEL INSECTO

            i

El hombre con salto de tigre, que acaso ignora sus rudimentos de felino, puede aparecer en cualquier fuga y agregar otras especies de sombras a las que he acumulado durante el día. Su puñal educado para la muerte es un apéndice impostor de la noche.

            ii

Cruzo el parque vacío, impotente copia del insecto.

            iii

La casa es más lejana cuando se huye.

            iv

Y más grande con el miedo

            v

Y fría cuando al entrar a la alcoba no me asalta la imagen de tu cuerpo.




EL AZUL

El azul es un color maleable. Individual. Se dilata con tus apetitos. Se encoge con tus miedos. Puedes llevarlo en el pecho como una daga de adorno. El negro es un pez de jabón. Es de los otros. Sufre voluntarias metamorfosis. Sol impostor. Potro de tormentos. Tinte cimarrón. El azul es un color noble, un vasallo.




ALGUIEN ES EL AUTÉNTICO

A medida que pasa el tiempo me voy pareciendo más a mi padre. También es posible que su vacío me vaya construyendo. ¿Son suyas o mías las venas brotadas de las manos, la fobia a la soberbia y la tortura, esa propensión a los pantalones de dacrón, a serenar los placeres? Voy siendo él con tanta claridad que sospecho que él es mi doble que vivió primero. Que en realidad yo soy el padre y él es el hijo.




EL VIRTUOSO

            i

El virtuoso tiende la mano al hundido en el abismo.

            ii

Un poco fuerte para que no se sienta solo.

            iii

Un tanto débil para que no se salve.




A la ciudad yo la diseño y la rediseño de acuerdo al mapa diario de lo que me queda.

A veces ciertos sucesos amargos, abominables, me llevan a recorrer la ciudad convencional, endurecida, maquillada por ciegos, casi siempre convaleciente.

Inútil, despiadada, la tentativa de sanear las fisuras con bestias.




VAN GOGH

Es tuya
una de las orejas
del cuerpo de la gloria.




KAFKA

Decidiste que la vida
era una pesadilla en dos escenas
y escribiste la primera.




MÚSICA QUE SE ABRE

La música abre los muslos
en la pared oculta.

Dos sombras insensibles
dicen tantas cosas.

Una mancha de tinta roja
se abre como una almeja.

El roce de una higuera oscura
une con humedad pómulo y lengua.

Danza de chispas.

Noche vencida
en su motivo de dagas.

Gravita a pesar de todo
un cuerpo extenuado
que entrega cuanto tiene
de gestos y de adioses. 

martes, 31 de enero de 2012

ORLANDO SIERRA - DIEZ AÑOS

Hace diez años, poderes que aún consiguen perpetuar la impunidad, asesinaron al escritor y periodista Orlando Sierra Hernández porque les molestaba su firme rechazo a la corrupción política.




Quienes somos sus amigos, insistimos en recordarlo cada enero. A continuación reproduzco el texto que publiqué en la última edición de Papel Salmón, suplemento cultural del diario La Patria de Manizales.


LAS MUCHACHAS EN FLOR

En todo escritor conviven un exhibicionista y un misántropo. Ese ser humano que quiere comunicar sus ideas y sus sentimientos, también quiere que lo dejen tranquilo en la torre de marfil, transmutando su realidad en palabras que buscan reinventarla. Una serie de mecanismos inherentes a los procesos editoriales, le brindan una especie de blindaje que le permite escoger los momentos en los que se expone, en los que el público puede escuchar de sus labios, con énfasis y entonaciones propias, esas palabras que quieren suplantar al mundo cotidiano. Son muchos los lectores que persiguen esos momentos, que les conceden un enorme valor; también son muchos los que desprecian las lecturas de autor –hay que admitir que suelen ser excesivas en duración y número de participantes–, y no son pocos los escritores a los que es preferible oír en el elocuente silencio del papel.
Además de hablar de la precocidad poética de Orlando Sierra, que el pudor y los años sintetizaron en apenas tres libros irreprochables: Hundido entre la piel (1978), El sol bronceado (1985) y Celebración de la nube (1992), y de lamentar que estos tres volúmenes se estén convirtiendo en rarezas atesoradas por quienes las poseemos, me gustaría referirme a esa faceta hoy trágicamente imposible, la de Orlando Sierra leyendo sus poemas, y soy consciente de que cuando digo leyendo caigo en la mentira, porque su inconcebible memoria le permitía apartarse del texto sin ninguna dificultad   –texto que, de otro lado, había pulido tanto que era imposible que no se lo supiera–, pero es importante resaltar que en su tono no había la grandilocuencia de la declamación, tampoco sus exaltaciones ni sus dramas.
Orlando Sierra leía muy bien sus poemas en los actos públicos, solo o acompañado por grandes figuras, pero quiero centrarme en las lecturas que hacía en los colegios, sobre todo en los colegios femeninos. Fui testigo de media docena de ellas. Empeñado en escribir poesía amorosa en una época en la que los atardeceres y los besos apasionados parecen tan gastados y pasados de moda como la metafórica flor marchita, Orlando conseguía una rápida comunicación con esas adolescentes curtidas por las telenovelas y la música popular, rápidamente escépticas en un mundo de embarazos precoces, violencia intrafamiliar y relaciones desechables. Despreocupadas y hostiles, tras unos minutos caían bajo el embrujo de sus palabras y comenzaban a creer en el amor como el mismo Orlando creía, con la fe que late en el poema Anhelo:

Sé que hay una edad
en que se empieza amar sin impaciencias.

No aspiro a ella.

Que nunca deje de levitar mi corazón
ante el rostro,
la fragancia,
el paso garboso de una muchacha.

Ese es mi anhelo.

Que Orlando consiguiera tal comunión siempre me impresionó. Pese a sus afanes, a sus gafas a media nariz, a la aparente desidia con la que se refería a su “profesión” de poeta, estoy seguro de que era muy consciente de las posibilidades de su voz y su postura cuando se enfrentaba a un público, y cuando escogía los poemas que iba a leer a las muchachas –linda palabra ahora en desuso–, lo que hacía era preparar un acto de seducción, uno que muchos pueden despreciar, pero que es parte de lo que la poesía ha hecho siempre. Es probable que para algunas de esas muchachas en flor esa media hora de lectura haya sido un acto de amor de una delicadeza que nunca se repitió en sus vidas.
El último poema de Celebración de la nube se titula Confesión y dice así:

Ser polvo
bronceado por el sol

en una playa si es posible

y que bellas muchachas
se tiendan allí

desnudas e indolentes

a esperar
la llegada de la noche.


Orlando consiguió ese tipo de entrega, puedo testificarlo, en por lo menos media docena de veces, con bellas muchachas desnudas e indolentes en sus uniformes de colegio.